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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Invención del Mouse

 El ratón, esta invención tecnológica con nombre de roedor, ha facilitado en gran medida el salto de los mortales a la informática y a las nuevas tecnologías, porque…

El inventor del ratón o del ‘mouse’, como se le llama en el mundo anglosajón y parte de Latinoamérica, fue el ingeniero Douglas C. Engelbart, de la Universidad de Stanford, quien en 1961 ideó un dispositivo señalador que permitiese el desplazamiento a través de la pantalla a los (pocos por entonces) usuarios de ordenadores. Sin embargo, el invento no pudo materializarse hasta tres años después y no fue presentado en sociedad hasta 1968, en una charla demostrativa que congregó a mil asistentes y en donde también se presentaron otros ingenios de Engelbart.
El ingenio con forma de pastilla de jabón fue desarrollado por Xerox y se bautizó como mouse o ratón debido a su parecido estético. A pesar de la trascendencia de su invento, Engelbart no ganó mucho dinero con él, ya que la patente se la quedó el Stanford University Research Institute, donde trabajaba. Posteriormente, el instituto vendió la patente a Apple, compañía que envió a Engelbart un cheque de 10.000 $ en señal de agradecimiento.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

29 de septiembre - Día del Inventor

Ladislao Biro - Creador de la Birome
Desde 1928 hasta 1978, Biro -que fue periodista, pintor, escultor, agente de bolsa e hipnotizador- patentó más de 20 inventos. Entre ellos, el lavarropas, el cambio automático para autos, la boquilla antitóxica, la cerradura inviolable, el desodorante y el que lo hizo célebre en todo el mundo: el bolígrafo, que empezó a fabricar en el país en 1941.
El curioso objeto, que evitaba manchas porque prescindía de la pluma embebida en tinta, se llamó birome (resultado de unir el comienzo de su apellido y el de su socio, Juan Meyne). De denominación comercial, el término birome pasó a ser un sustantivo casi irremplazable.
Costaba entre 80 y 100 dólares, lo que hacía a la birome prácticamente inaccesible para los salarios medios de entonces. Biro anhelaba popularizar su invento. Lo hizo el tiempo: ahora no pasa de un peso.
"Una vez que se aprende cómo es algo, se vuelve muy difícil imaginar cómo debería ser", dice su única hija, Mariana Biro Sweet -fundadora de la Escuela del Sol, en Belgrano-, cuando explica a La Nación la modalidad de enseñanza que allí se imparte.
La frase se presenta como una definición heredada de su padre. "El no aceptaba los problemas como una fatalidad. Decía ´si hay un problema, debe haber una solución´, y la buscaba desde un punto cero", dijo Biro Sweet.
Biro patentó un modelo rudimentario del bolígrafo en su país, en Francia y en Suiza, en 1938, antes de empezar su fabricación aquí, en la calle Oro 3040, en Palermo.
¿Por qué en la Argentina? "Porque en los 40 esto era un paraíso". De modo que, en un año, pudo financiar una producción a escala.
La célebre birome fue precedida por los modelos Eterpen y el Stratopen. En 1944, Biro vendió la patente norteamericana a Eversharp-Faber por dos millones de dólares, y, en Europa, a Marcel Bich (fabricante de los bolígrafos Bic).

jueves, 2 de septiembre de 2010

Lamparitas


Una lámpara incandescente; llamada también bombilla, ampolleta, lamparita, foco, bombillo o bombita de luz; es un dispositivo que produce luz mediante el calentamiento por efecto Joule de un filamento metálico, hasta ponerlo al rojo blanco, mediante el paso de corriente eléctrica. En la actualidad, técnicamente son muy ineficientes ya que el 90% de la electricidad que utilizan la transforman en calor. 

El invento de la lámpara está atribuido habitualmente a Thomas Alva Edison, quien contribuyó a su desarrollo produciendo, el 21 de octubre de 1879, una bombilla práctica y viable, que lució durante 48 horas ininterrumpidas. Hoy en día se sabe que Heinrich Göbel, relojero alemán, fabricó lámparas funcionales tres décadas antes.
Heinrich Göbel construyó en el año 1854 lo que muchos consideran la primera bombilla, introduciendo un filamento de bambú carbonizado dentro de un bulbo en el que había hecho el vacío para evitar la oxidación. Continuó con el desarrollo durante los cinco años siguientes, logrando que funcionara hasta 400 horas. No solicitó una patente inmediatamente, pero en 1893 fue admitido su invento como anterior al de Edison.